La sentencia llegó en agosto de 1988 y con ella el rosario de penas. El comisario Francisco Javier Fernández Álvarez y los inspectores Victoriano Gutiérrez Lobo y Francisco Aguilar González fueron condenados a penas superiores a 29 años por ser autores probados de delitos continuados de falsedad y de detención ilegal con desaparición forzada. Los otros cuatro acusados quedaron libres.

 Los dos inspectores consiguieron su libertad definitiva en 1997, tras haber sido expulsados de la policía en 1992. Gutiérrez está trabajando en una empresa de Seguridad Privada Prosegur y Francisco Aguilar ejerce como abogado. Comparte de hecho profesión con Francisco Javier Fernández,ya que fue penado a más de cien años por el homicidio de los atracadores José Luis Fernández Corroto, Feliciano Martín y Pablo Pardo. Estos dos últimos fueron acribillados a balazos cuando salían de atracar una joyería del número 16 de la calle de Atocha el 18 de junio de 1984, mientras que Fernández Corroto fue abatido en Móstoles un mes y medio después.